Kratos
fue una vez el más joven y valiente capitán del temido ejército espartano. Comenzó
su sangrienta carrera con solo 50 soldados a sus órdenes, pero la fama de
su liderazgo pronto convirtió el número en miles.
A
las órdenes de Kratos, el ejército espartano parecía invencible. Pero
incluso estos soldados tan entrenados no suponían una amenaza para los
bárbaros, una raza inusualmente poderosa cuya fuerza y brutalidad podía
llevar a las tropas más organizadas al mayor caos sangriento.
Despojado
de su alma, Kratos se convirtió en el siervo de Hades, en un despiadado e
intrépido asesino, machacando ejércitos completos y quemando aldeas a
diestro y siniestro. Incluso las mujeres y los niños eran sacrificados. El
pacto se rompió...